Un policía fue degradado por cometer actos ilícitos
Esposado, con la cabeza gacha y el rostro parcialmente cubierto con una camiseta tomate, fue presentado el policía Levinston A. para ser desvinculado de la Policía Nacional, por presuntamente ser parte de una peligrosa organización delictiva
El implicado llegó al programa de separación de la institución, que se cumplió al mediodía de ayer en el comando de Policía de Azuay, en un helicóptero custodiado por comandos del Grupo de Intervención y Rescate y de agentes de la Unidad de Inteligencia Antidelincuencial, UIAD.
Los agentes, tras cinco meses de investigaciones, descubrieron que el uniformado que formaba parte de la unidad de seguridad penitenciaria en el Centro de Rehabilitación Social Regional Centro Sur Turi, era quien abastecía de droga, teléfonos celulares e información al recluso Junior Alexander R. alias «Junior», quien cumple una pena de 25 años de reclusión por asesinato y está acusado de ser el líder de una banda criminal dedicada al microtráfico de drogas y sicariato.
Degradación
El acto de degradación fue presidido por José Serrano, ministro del Interior, quien calificó de doloroso el tener que despojar del uniforme a un elemento que traicionó a la institución.
“Como seres humanos no somos quién para juzgar la conciencia de otros, pero como funcionarios tenemos la obligación de erradicar cualquier acto de corrupción, de retirar a quien, utilizando el uniforme de la institución, lucre para su beneficio o de terceros”, enfatizó Serrano.
El momento que conmovió fue cuando los compañeros que estaban formados presenciando el acto, le dieron la espalda en señal de rechazo a su actitud y Diego Mejía, comandante general de la Policía Nacional, le despojaba simbólicamente las palas que lo distinguían como cabo segundo, y con ello dejó atrás 20 años de vida policial para enfrentar un juicio penal por el presunto delito de asociación ilícita.
Investigación
El ministro Serrano dijo que según las investigaciones policiales, «Junior» había ordenado desde prisión matar a 32 ciudadanos, de los cuales 20 se ejecutaron y estaban pendientes 12, entre ellas a dos fiscales y cuatro oficiales de Policía, por lo que calificó como una banda de gran peligrosidad que operaba en Guayaquil y en El Triunfo.
Además dijo que durante la operación policial fueron decomisadas dos armas de fuego que según las pericias de balística, están vinculadas a 26 hechos delictivos.
Serrano dijo que desde que el Ministerio del Interior emprendió el proceso de depuración de la Policía, 763 elementos han sido dados de baja, mientras que otros son investigados por diferentes actos de corrupción. (ASQ) (I)
Fuente: El Tiempo