Manuela Picq: Se cayó la imagen de la revolución ciudadana
La brasileña Manuela Picq cree que su detención e intención de deportarla permitió mostrar la realidad del correísmo en los sectores académicos de izquierda del continente.
¿Luego de su detención fue trasladada de inmediato al llamado hotel Carrión?
El arresto fue a las siete y media hora después hay un momento clave: cuando las chicas del Ministerio del Interior, secretarias y asistentes se dan cuenta que soy la pareja de Carlos Pérez, les brillan los ojos y dicen: “te vamos a deportar”. Empieza un proceso de custodia, de un hospital a otro, que terminó a las nueve de la mañana en Migración donde me dicen verbalmente que cancelarán mi visa. Nunca vi un papel.
¿La noche del viernes fue trasladada de un lugar a otro?
No dormí esa noche, estaba con golpes en la espalda, la cabeza y muy preocupada por mi ojo. A las nueve de la mañana inició el trámite de deportación, estaba con el pasaporte porque el cónsul brasileño estuvo conmigo en todo momento. Fui llevada por varios lugares (…).
Los policías no sabían qué hacer. Yo estudié el sistema nazi, que parecía tan organizado desde fuera pero cuando lo ves desde dentro era caótico, y este viernes se veía lo caótico que es el correato. Nadie sabía quién estaba arriba de quién y cuándo intervenía la ley y cuándo el jefe.
¿Cómo fue el ingreso de sus abogados?
Limitado. El sábado lograron entrar, la primera vez 20 minutos. El domingo, día de visitas, recibí al cónsul a las nueve de la mañana, le dije que la visita estaba muy complicada y no podía preparar la defensa.
¿Logró conocer todo el apoyo nacional e internacional?
No, estaba limitada. Cuando regresé a casa me puse al día. A nivel internacional se dio una movilización desde mi comunidad académica. Quedó tan visible la mentira y la ilegalidad que internacionalmente gente de izquierda que miraba de otra forma al Gobierno, se dieron la vuelta. Este tema creció en algo más amplio contra la desinformación que hay en los gobiernos autoritarios. Las asociaciones de Estudios Latinoamericanos, la internacional de Sociología enviaron cartas, universidades y un centro importante en Princenton escribieron una carta que logró dos mil firmas en dos días. La intelectualidad de izquierda se movió, por primera vez, de forma pesada y articulada contra gobiernos de izquierda.
¿Con eso cambia la imagen de la revolución ciudadana?
Se cayó. Hay una dimensión antirracista, plurinacional. Mi deportación tiene que ver con Carlos, la actitud racista de este Gobierno al movimiento indígena y abre un espacio de contestación a la guerra jurídica, que busca aplastar la oposición. Lo otro tiene que ver es el camino ideológico alternativo a la izquierda. El movimiento indígena es una alternativa interesante, más allá de su fragmentación y ciertos abusos que pueden cometer. (I)
Fuente: El Universo