Metálica en Ecuador

¿Quedan todavía?” -Sí, tranquilo- respondió un ciudadano que salía, a las 16:00, del Centro Comercial Iñaquito con su entrada a la localidad Metallica Box. Él y los demás que iban emergiendo de a poco eran la única confirmación de que aún quedaban (quedan) entradas disponibles, ya que el personal de Ecutickets y Team Producciones no podía revelar datos. Dos cajas había en Casa Tosi del CCI, en Quito, para la venta de boletos. La una para tarjeta de crédito y otra para pago en efectivo. Quienes deseaban comprar con billetes en mano tenían un límite de seis boletos, mientras que con crédito la barrera era cuatro. El local tuvo que cerrar sus puertas a la actividad normal de la tienda, dejando espacio para una controlada entrada de seguidores. La seguridad policial permitía el acceso en grupos de 15 personas a quienes les tomaba entre 20 y 30 minutos salir. La fila avanzaba a un ritmo de un metro por cada veinte minutos. Sin embargo, el ambiente en los exteriores se mantuvo en tranquilidad: jugáse barajas o simplemente se sentaban a esperar. Ciudadanos como Carlos Quilca, de 30 años, pidieron permiso en sus trabajos para hacer fila. ”Mi esposa vino a las 10:00 y también pidió permiso. Luego llegué yo a las 15:00 para continuar, porque ella tenía que volver al trabajo”. Las primeras personas en hacer las filas empezaron a llegar desde las 00:00, y soportaron el frío de la madrugada con la ilusión de ver a la banda icónica del thrash metal. Durante la tarde, la cola no dejaba de crecer y la pregunta que se seguía repitiendo entre el público era ”¿Quedan todavía?” El cuestionamiento seguía hasta entrada la noche y la falta de un pronunciamiento por parte de los organizadores permite sospechar que sí. El panorama del CCI era similar en los otros puntos de venta y se magnificaba con imágenes compartidas por las redes sociales. Mientras en el C.C. El Bosque la afluencia de gente fue constante durante toda la jornada; en El Recreo, en el sur de la ciudad, las primeras horas se mostraron con filas cortas, pero a medida que avanzaba el día la cantidad de personas igualó a la de otros espacios. Luciendo camisetas y otros accesorios del ‘merchandising’ de Metallica, la gente -hombres y mujeres- de Guayaquil también se apostó en las afueras de Casa Tosi San Marino y Centro. Y los seguidores de la banda californiana, ansiosos de un espacio para verlos en vivo, empezaron a buscar las formas de concretar aquello. Hubo quien ponía en venta -a través de las redes sociales- una chaqueta de cuero, negra, con cierres… otro ofrecía juegos de Play Station3… otro un Black Berry Torch… con tal de hacerse de los fondos para la entrada que los lleve más cerca de los ídolos. Esas mismas redes sociales han servido para que se genere una discusión con respecto al repertorio y la tendencia por la que se ha direccionado la votación, con temas como Master of Puppets, One, Enter Sandman, Nothing Else Matters y Seek And Destroy en los ­primeros lugares. Unos bogan porque no se interpreten temas conocidos y otros buscan que -al tratarse de la primera vez que el grupo llega al país- se toquen las canciones clásicas. 50 000 entradas se pusieron a la venta para que se ocupe el Bicentenario, el 18 de marzo del 2014.

 

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