El viaje final de Marcela Basteri: la última foto con vida de la madre de Luis Miguel y un nuevo enigma sobre su desaparición

Las infidelidades del temible Luisito Rey, los malos tratos y las situaciones violentas se multiplicaban, en paralelo al ascenso imparable de la carrera de su hijo mayor, Luis Miguel, por esos días un artista juvenil exitosísimo que empezaba a proyectarse internacionalmente (en 1985 había cautivado a un público difícil en el Festival de Viña del Mar, Chile y no paraba de brillar en cada escenario al que se subía y también en el cine, con el estreno de la película Fiebre de amor que lo tenía como protagonista junto con la estrella infantil Lucerito). Marcela Basteri no lo sabía entonces, pero empezaba a distanciarse del Sol de México, y muy poco después sus caminos se separarían para siempre.

Fue justamente en 1985 cuando, harta de los manejos de su esposo, Basteri decidió alejarse de él. De origen italiano pero criada en la Argentina, la madre de Luis Miguel tenía familiares en Massa, una localidad de la Toscana, a los que había visitado en varias ocasiones.

 

Tal como relató el periodista Javier León Herrera en su libro Luis Miguel. La historia (Aguilar, 2018), “Marcela no aguantó más, desesperada y asustada por el cariz que tomaron las peleas con Luisito, harta de la promiscuidad cada vez más intensa y descarada de su pareja, hundida por la manipulación llena de mentiras de las que era víctima”.

La familia, en especial su tía por vía paterna, Adua Basteri, se preocupó por la apariencia de Marcela al verla llegar junto con su hijo menor, Sergio, que había nacido poco antes, en mayo de 1984.

 

“Saltaba a la vista que algo grave había pasado y a nadie le costó mucho adivinar que tenía mucho que ver con su mala relación sentimental. Llegó demacrada, con los ojos hinchados de tanto llorar y con una delgadez de talante anoréxico”, detalló por su parte el biógrafo de Luis Miguel.